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Fantasías eróticas en mis vacaciones en Menorca

Publicado por Admin

Fansasías eróticas en Menorca

Esto que voy a explicar sucedió el verano de 2018, durante mis vacaciones junto a mi pareja en Menorca, yo soy Marta y mi pareja Santi.

Teníamos programadas las vacaciones desde hacía ya un tiempo. La idea era llevar nuestro propio coche desde el Ferry que sale de Barcelona y pasar unos días relajados de playita en playita y ruta con el coche visitando los diferentes rincones de la isla para darle un poco de actividad al cuerpo después de las sesiones de playa.

Por fin llegó el día; coche a tope, calor y viaje largo en Ferry, toda la noche. Justo a la mañana siguiente amanece y ya estamos entrando al puerto de Mahón.
Todo bien, aunque cansados porque la noche había sido movidita en el barco. Nos dirigimos directamente a los apartamentos que teníamos contratados en la misma Ciudadela. Aunque la isla no es muy grande, teníamos que ir hacia la otra punta.

La conversación durante el trayecto fue muy interesante, aunque tengo que reconocer que puse de mi parte para iniciarla. El tema es, aunque parezca raro porque soy la chica, es que tenía ganas de desmadre, de hacer un poco el loco, pero Santi está muy chapado a la antigua, es un auténtico carca, es muy celoso y sexualmente no tiene mucho apetito sexual. 

Volviendo al tema, le comenté que había visto una peli muy interesante (mentira, no había visto nada), pero sólo recibí un escueto 'ah'... después de un largo silencio, supongo que entendió que debía preguntarme más, me digo '¿y qué tal?'. Entonces me inventé una historia acerca de una pareja, que cansados de la rutina diaria, deciden explorar nuevas experiencias y se van de vacaciones en un crucero especial, un crucero para solteros que buscan pareja. Claro, esta pareja decide que van de solteros y por separado, con el objetivo de acabar juntos, pero son tantas las historias que les sucede, que al final cada uno acaba con una pareja diferente. Finaliza el crucero, regresan por separado a su casa y cuando todo apunta a separación, pues sucede todo lo contrario... bueno, más o menos esta era la línea argumental.

Mi idea, obviamente era introducir el tema, ver como respondía, qué conclusiones podría sacar... La verdad es que Santi estuvo muy receptivo, muy interesado, me preguntaba incluso.
Tal vez fueron ilusiones mías, pero creo que se estaba empalmando.
Gracias a mi hábil introducción, el tema ya estaba sobre la mesa. Le pregunté ¿tendrías una relación sexual con otra persona si yo te diera mi consentimiento? se quedó blanco. Quería saber más detalles, quería saber el propósito a lo que le dije que sencillamente sería una relación sexual de unas horas, con alguien desconocido para disfrutar únicamente del sexo y nada más, sin compromisos ni sentimientos...
¡Claro que sí!En es caso sí. me dijo.

Vale, esto ya me lo imaginaba, el problema vendría con la siguiente pregunta:
¿y tú estarías dispuesto ha permitirme lo mismo? 
Ahí le bajó el empalme claramente.. no me contestó inmediatamente, pero con esa reacción ya me lo imaginaba, además sabiendo lo celoso que es.

Me dijo: Yo sé como reaccionaría ante la situación que me has propuesto con otra persona y tengo confianza ciega en mi mismo, como no podría ser de otra manera, pero no puedo estar seguro en ese caso de ti, ya que las chicas sois más enamoradizas... Buff.. ese comentario tan machista no me gusto nada, pero no podía iniciar una discusión sobre eso para no desviarme del asunto que me interesaba.

Bueno, como se puede apreciar, cuando decía al principio que me apetecía un poco de desmadre, pues eso, me gustaría experimentar sexualmente con otras personas, aprovechando estas vacaciones donde estaríamos más relajados y receptivos. Es muy sencillo, sólo quiero sexo fuera de los convencionalismos, me imagino un día loco de playa por la noche, música, cocktails, sexo y desconocidos... muchos desconocidos sólo para mi..

Llegamos al apartamento, dejando el tema en standby, esto no había acabado...
Descargamos el coche, subimos las maletas al apartamento y lo primero que hice fue ducharme, estaba asfixiada de calor.
Estaba enjabonándome el pelo, con los brazos en alto, cuando noto algo muy duro entre mis nalgas, intentando hacerse sitio para llegar a mi ano. Obviamente no me lo esperaba y reaccioné con un giro violento, casi le rompo la polla a Santi... ¡pero por Dios! creo que nunca le había visto la polla tan grande y dura. Me entró una risa tonta porque rápidamente lo asocié a la conversación del coche. Le dijé:
¿Te has puesto cachondo pensando que entrabas en un apartamento y te follabas a una desconocida, eh? Santi rió y me dijo que efectivamente se había puesto cachondo, pero que quería follársela a ella, no a otra persona.

En fin, yo también estaba cachonda y no iba a perder la oportunidad, como decía, Santi no es muy activo y tal como estaba de salido en ese momento apuntaba a un polvazo.
Este no lo voy a explicar porque realmente fue un poco decepcionante... supongo que el nivel de excitación sexual que llegó a acumular Santi, le hizo durar poquísimo...

Este 'polvito' imprevisto, el agotamiento del viaje y la calor extrema, nos obligó a descansar el cuerpo durante unas horas. Ya por la noche buscaríamos un buen sitio para cenar y planear lo que fuera necesario.

Creo que somos una pareja atractiva, muy sanotes y físicamente de buen ver. A mi me gusta estar muy arreglada, como si cada día hubiera algo que celebrar, pero es que Santi me supera, es muy presumido, se depila completamente, está cachitas y tiene unos ojos verdes que te atrapan. 
Veo como muchas mujeres lo miran, estoy seguro de que mentalmente se lo están repasando, pero no me importa, incluso me gusta y me excita. ¡Igual algún día le planteo hacer un trío!.

Pero estas vacaciones no, quería todo para mi. Me fantasía siempre había sido estar rodeada por dos o tres guaperas y que no dejasen un solo espacio de mi cuerpo sin acariciar y un sólo hueco sin cubrir. Como digo, una fantasía, Santi nunca me dejaría hacerlo.

Ya en esa primera noche en la isla, buscamos la terraza de algún restaurante de categoría, somos elegantes y nos gustan los sitios elegantes.
Aún siendo temporada alta, estos sitios no suelen estar abarrotados y eso nos gusta, porque estamos relativamente tranquilos.

Esa primera noche no fue lo suficiente interesante como para que la detalle, tan solo comentar que estuvimos cenando de cara a una cala, el mar estaba tranquilo y la noche despejada, no saqué el tema y ni siquiera Santi me habló de su calentón de la tarde, supongo que estaba un poco avergonzada de haber durado tan poquito. Esa noche ni siquiera fuimos a tomar unas copas, el cansancio todavía pesaba.

Llegó un nuevo día y ya estaba todo previamente planeado, era fácil... playa, siesta, visita turística más cena más mojitos + baile.

En Menorca si quieres disfrutar de una buena cala tranquila, debes llegar en barco, pero nosotros tenemos caché, pero no tanto. Así que nos propusimos intentar llegar a alguna cala de difícil acceso para estar lo más tranquilos posibles, pero andado. Tal vez en alguna playa desierta, podría aplicarle a Santi un buen masaje y calentarlo, con mi fantasía siempre imaginaria de tener sexo loco con desconocidos.

La realidad fue que después de una caminata brutal, bajo el sol abrasador y casi despeñarnos por las rocas, llegamos a una cala donde había más gente de la que esperaba.
Tal vez habíamos unas 30 personas, pero no podía faltar la familia al completo, con los niños que evidentemente juegan y corren y gritan y se pelean y los padres también gritan y se pelean. Mi duda era saber por donde diantres habrían llegado a la cala.. igual existía otro acceso más fácil.

Nosotros, como vimos el panorama, nos instalamos lo más alejados posibles, estábamos casi metidos en el agua y las rocas, había un hueco y ahí nos pusimos. Había demasiada gente como para aplicarle a Santi la crema protectora de una manera especial, así que me retuve y nos pusimos a tomar el sol.

Estaba ya un poco cansada de tomar el sol y fui a refrescarme al agua. Mientras estaba en el agua vi como se acercaba una pareja, pero se acercaba demasiado, tanto que fueron a preguntarle algo a Santi. Vi como Santi cabeceaba como dando su aprobación o diciendo sí. En seguida vi de qué se trataba.. se pusieron muy cerca nuestro y apenas había sitio, supongo que le pidieron permiso a Santi. La verdad es que yo estaba un poco lejos y lo veía a distancia, algo difuso. 
Ante la nueva situación salí del agua y me acerqué. En ese momento sólo pensaba en que iba a estar incómoda con alguien tan cerca, pero a medida que me fui acercando y pude verlos, me empecé a poner nerviosa... Santi y esa pareja me miraban fijamente, no sé si era mi percepción nublada, pero todos tenían una mirada de deseo brutal. Iba pensando entonces ¿Qué narices le habrán dicho?
Llego a la toalla, me saludan y me piden disculpas por ponerse tan cerca. Santi entonces me explica que efectivamente le han pedido permiso para ponerse ahí, ya que como nosotros, querían alejarse al máximo de la familia escandalosa.
Prometían ser muy respetuosos, silenciosos y que pasarían totalmente desapercibidos.

Estaban detrás nuestro, sólo tumbándome boca abajo y alzando la cabeza los vería, pero me mantuve en mi posición, tomando el sol hacia arriba de cara al agua. Sinceramente, quería girarme y mirarlos nuevamente, tenía curiosidad, la primera impresión, a pesar de los nervios había sido muy buena.
Era una pareja al parecer como nosotros, tomar el sol, cuatro palabras, un bañito de vez en cuando y listo. Pero para nosotros ya era tarde, nos teníamos que marchar porque el camino de vuelta hasta el coche era largo.
Yo seguía nerviosa, algo me hacía ser prudente y no mirar, no sé si era por no molestar, por estar demasiado cerca, o tal vez por si nos mirábamos demasiado. Santi tampoco habló apenas ni se giró, probablemente le pasaba como a mi, ¡Estaba deseando alejarme un poco para comentarlo con Santi!.

Una vez salimos de la cala y andábamos de vuelta, no me dio tiempo a comentarlo porque ¡Santi saltó enseguida! ME dijo: buff, desde que esa pareja se ha puesto a nuestro lado, no me he podido relajar, estaba nervioso y no sé porqué, pero tampoco estaba incómodo, no sé estaba raro ¡Yo creo que es por las historias que me metes en la cabeza!
Jajaja, no podía dejar de reír, le dije que a mi me pasó algo parecido, que seguro mi mente perversa estaba imaginando demasiado.
Santi me comentó que eran muy atractivos y agradables, a diferencia de ellos, habían llegado en una pequeña embarcación, parecía un barco de pescadores.

Luego callamos y continuamos andando, supongo que Santi siguió pensando sobre ello, yo sí lo hice, pensando en esa misteriosa pareja, guapos y tan cerca, mi mente se desbordaba.

Increíblemente esa experiencia, que tampoco es tan extraña, nos dejó intrigados, el tema salió mientras comíamos, luego de paseo visitando un faro. Tal era la situación, que Santi me estaba haciendo unas fotos junto al faro, hacía un aire tremendo, grandes acantilados alrededor. Se empezó a hacer tarde y los turistas se marchaban, nos estábamos quedando solos, situación que aproveché para apartarme un poco el vestido de verano que llevaba. Cada vez que Santi me hacía una foto yo posaba cada vez más sugerente, enseñaba más, pero Santi no paraba de hacerme fotos, estaba claro que quería seguir con el juego. Mis poses eran tremendamente eróticas, cada vez más obscenas, deseaba tocarme, acariciarme mientras me hacía fotos, pero estábamos en un lugar público y podría aparecer cualquiera.

Santi dejó de hacerme fotos ¡Se había quedado sin batería en el móvil! regresamos a la realidad y le dije: Esas fotos hay que guardarlas bajo llave. Santi sonreía.

Como la noche anterior, buscamos un sitio similar para cenar y después hicimos un cocktail. Esa noche fue más larga, pero queríamos ir ya a dormir, habíamos decidido volver a la misma playa al día siguiente. Ninguno de los dos puso problemas en repetir playa y tampoco comentamos el hecho de porqué repetíamos, pero estaba claro.

Al día siguiente, repetimos procedimiento, pero esta vez, la cala estaba mucho más desierta, de hecho apenas había personas. Esta vez podíamos ponernos en cualquier sitio, pero fuimos donde el día anterior, parecía que quisiéramos que se repitiese la historia.

Yo no dejaba de mirar al agua, la playa estaba flanqueada por enormes acantilados de rocas. Si por algún sitio aparecía la barquita de la pareja, tendría que ser por ahí. Santi estuvo un buen rato sentado, supongo que haciendo igual que yo, pero se cansó, se tumbó y se puso a tomar el sol.
Fue y vino la gente, fue y vino la gente, pero la pareja misteriosa no apareció.
Nos marchamos...

¿Cómo puede ser que esa pareja misteriosa me estuviera afectando tanto? ese día me hizo replantearme que debía centrarme y dejar mis fantasías de lado, no podía afectarme tanto y debía seguir disfrutando de las vacaciones.

Lo que pasó el resto de ese día fue realmente intrascendente, pero amigos, lo que pasó al día siguiente fue increíble.

En la mañana de ese nuevo día, todo iba como estaba previsto, de hecho íbamos a repetir playa, nos había gustado mucho y no queríamos perder tiempo buscando otra. Además era una cala muy poco visitada.
Esta vez, estaba completamente vacía, nos extraño un poco, pero bueno, mejor, más tranquilos. El hecho de estar solos, me animó a estar un rato sin bikini. Tengo el cuerpo completamente bronceado ya que cuando tomo el sol en mi casa, lo hago completamente desnuda y al usar el bikini me deja la típica marca. Le dije a Santi que me avisaré si venía gente.
Estaba muy, muy relajada, soplaba una brisa muy agradable que hacía reducir considerablemente mi temperatura corporal, además cuando estás desnuda, notas como el aire recorre todas las partes de tu cuerpo y es muy agradable. Aún teniendo los ojos cerrados, noté como la luz se reducía bastante, pensé que sería una nube o Santi haciéndome sombra, pero para mi sorpresa escuché: Hola pareja.
Me levanté como un resorte, ¡Estaba completamente desnuda! y me da mucho apuro, no estoy acostumbrada, no practico nudismo. Para más inri, cuando recobré la conciencia después del sobresalto caí en la cuenta de quién podía ser... evidentemente, se trataba de la pareja del primer día. Acto seguido, el chico me dijo que no me preocupase, que ellos a veces también se desnudan. Yo no acababa de reaccionar, y finalmente dijeron: Esta ocasión no os vamos a molestar, tenemos toda la playa para nosotros.
Instintivamente, no sé, no era yo, lo primero que dije fue: No, no, tranquilos, no nos molestáis, os podéis poner aquí con nosotros, como el otro día.
Fue una invitación en toda regla.
Sin ningún problema, se pusieron con nosotros, no al lado, sino con nosotros. Yo estaba desnuda, por lo que elegantemente me puse mi bikini. Recuerdo ese momento, el aire dejó de soplar, silencio absoluto, yo veía como todos, Santi incluido observaban mi cuerpo mientras me ponía las prendas, me sentí a gusto, me gustó que me observasen. Una gaviota inmensa rompió el silencio y todos regresamos de ese estado de hipnotismo.
Tuvimos una charla muy agradable, se presentaron, Bernat y Ruth. Eran residentes en la isla, nos explicaron mucho sobre la isla. Cuando me quise dar cuenta estaba enfrascada en una intensa conversación con Bernat, me gustaba, tenía la típica pinta del surfista hawaiano, fuerte, alto, rubio con melenilla, casi desgastado por el sol y con un ojos color caramelo, me recordaba a Patrick Swayze en Le llamaban Body. Santi vendría a ser a Keanu Reaves en esa misma peli, vamos, dos pedazo de tíos.
Santi y Ruth no estaban tan charlatanes como nosotros, por ello, Ruth, se levantó y dijo que iba a remojarse un poco. No había dado unos pasos, que se giró y dijo: Santi, me acompañas.
Buahhhh!! me quedé helada, no tenía ni idea como iba a reaccionar Santi, ese momento fue extraño, incluso Bernat y yo callamos.
Realmente tampoco era tan extraño, nosotros llevábamos un buen rato charlando miestras Ruth y Santi miraban las musarañas.
Santi se levantó y dijo: Pues sí! necesito un remojo. Bernat y yo nos miramos y nos salió una pequeña sonrisa. En ese momento, Bernat exclamó: ¡Venga, todos al agua! se levantó de un salto, extendió su manos para que yo las cogiese y me levantará con él. Me levantó con tanta fuerza que acabé sobre el. Pude en ese momento comprobar que su cuerpo estaba hecho de pura fibra, creo que lo agarré más tiempo de la cuenta.

Bueno, era ese un momento bastante descontrolado, yo creía que cualquier cosa podía pasar, parecía estar todo fuera de control, pero me lo estaba pasando bien.
Después de un buen chapuzón, volvimos a la toalla. Nos comentaron que tenían que marcharse, pero que antes de nada, teníamos que confirmar nuestra asistencia a la invitación que estaban a punto de hacernos. Nos comentaron que les gustaría invitarnos a una cena tranquila, de cuatro, donde seguir conociéndonos, que ellos se encargaría de todo, en su casa.

Santi y yo nos miramos y asentimos, nos parecía bien, en fin, sólo era una cena ¿Qué podía pasar?

En realidad, cuando se marcharon, no dejamos de darle vueltas al asunto. Habíamos notado un feeling especial con ellos, incluso desde el primer día. Yo no quería presionar mucho a Santi, yo intuía que no era una pareja convencional, no sé, estaba desorientada, acabábamos de conocerlos y esa misma noche iríamos a su casa.

Santi se ralló un poco, me dijo que igual vivían en una casa aislada, alejada de todo y tal vez estaban locos y estaban planeando secuestrarnos y luego hacer budú con nosotros. Jaja, me pareció muy ingenioso, pero me hizo bajar de nuevo al suelo, algo de cierto había en sus conclusiones, no nos podíamos fiar.

Ya en el apartamento, estuvimos a punto de pensar en alguna excusa para no ir, teníamos el teléfono, pero Santi, para mi sorpresa, me dijo: A ver, ¿tú no quieres siempre emociones fuertes? pues vamos a ir, sólo es una cena con una pareja muy interesante, ¡Como mucho nos descuartizan!.
Vaya, parecía que no le había afectado mucho que estuviera tanto rato hablando con Bernat, pasando de él.
Bueno, es que Ruth, era tremenda, mas bien seria, pero super atractiva, morena con un pelo que le llegaba casi a la cintura, cuerpazo, ojos verdes y con un cierto aire asiático. Te miraba siempre fijamente y te daban escalofríos, porque notabas como sólo con esa mirada te atraía como por puro magnetismo. Entendía que Santi quisiera compartir un rato más con ellos.

Seguimos con el coche la ubicación GPS que nos habían pasado. ¡No era una casa aislada! de hecho era una especie de adosado en una urbanización cerca de un puerto, al norte de la isla.
Llegamos justo a la dirección que nos habían indicado y aparcamos. Sí, estábamos nerviosos, no los conocíamos y todo había sido extraño.

Para nuestra sorpresa, cuando fuimos a tocar el timbre, vimos una nota justo encima, donde ponía: ábrela y lee su contenido. Buff, si esto no estaba ya emocionante ahora el subidón de adrenalina era total. Santi abrió la nota y ponía que teníamos que seguir el camino de pétalos, una vez entráramos. Abrimos la puerta de color azul, que daba a una especie de jardín y vimos como todo el suelo estada lleno de pétalos trazando un camino que llevaban a la parte trasera de la casa. Lo seguimos, lentamente, de la mano, esperando que en algún momento apareciesen por algún lado. 
El camino de pétalos nos llevó a una zona de la casa perfectamente decorada con multitud de flores y plantas, se respiraba aire puro y una fragancia a jazmín fantástica. El camino acababa en una enorme mesa de madera con muchas velas, que reposaban sobre fuentes de agua. Luz tenue, tranquilidad absoluta y el único sonido del agua cayendo de alguna fuente cercana.
Para nuestra sorpresa, había otra nota sobre la mesa, nos miramos, pero continuamos, ya estábamos dentro.

En la nota simplemente ponía que nos sentáramos y esperásemos, que nos sentáramos uno frente al otro. La mesa era grande y cuadrada. En un instante aparecieron, de la mano y con una vestimenta que parecía de gala. Lo cierto es que los cuatro íbamos muy elegantes. 
Venían sonriendo, nos levantamos y nos dimos la bienvenida, nos comentaron que esperaban que la recepción hubiera sido de nuestro gusto. Por supuesto que sí les dijimos.
También se sentaron y estuvimos charlando un rato. En un rato apareció un señor, el cual se encargó de servir la mesa. Una cena exquisita y un vino de escándalo.

Una vez finalizada la cena nos propusieron seguir con los postres y cocktails en la zona de relax, que básicamente era una zona repleta de cojines bajo una pérgola y muy cómoda.
El señor que se encargó de servir la mesa se había marchado, pero dejó listo todo lo necesario para preparar los cocktails. Santi y Bernat aprovecharon para estirar las piernas y tuvieron la gentileza de preparar unos buenos mojitos y san franciscos. Era evidente que congeniábamos mucho, yo escuchaba a Santi charlar con Bernat a lo lejos mientras estaba con Ruth en el sofá.
Posiblemente por los efectos del vino, Ruth estaba más parlanchina que por la mañana, estaba peligrosamente cerca de mi, esa mirada profunda que te hace perder el norte, estaba sobre mi, notaba su calor corporal, porque estábamos muy cerca y porque llevábamos una ropa muy ligera, de cuero bien ajustado tapando tan solo lo necesario.
Estábamos completamente en silencio, mientras me miraba, con sus dedos, casi sin tocarme, hizo el gesto para que cerrase los ojos.. lo hice, a continuación noté como algo tocaba mis labios, abrí los ojos y era su dedo índice acariciando muy lentamente mis labios, se levantó y me dijo que iba a ver como iban los chicos, que estaban tardando mucho.

Me fue bien ese break, tenía que recomponerme, a mi nunca me había atraído en una chica, pero Ruth era encantadora, me hubiera gustado besarla.

En un momento ya estábamos todos, con los cocktails preparados. Ruth me miraba, yo la miraba.
Ahora la conversación era más distendida, reíamos mucho. 

Lo cierto es que la noche apuntaba maneras, en un par de veces puse la mano sobre Bernat, pero no de cualquier manera, sino de esa manera que la dejas más tiempo de la cuenta mientras miras a los ojos. Bernat me comprendió perfectamente, no hacía falta ni una palabra.

Bernat trajo una tablet y nos dijo: con esto controlo la música ¿Qué música queréis? Yo le dije que de momento un poco de Indie y tal vez más tarde algo más movido para mover el esqueleto.
Y efectivamente, la música comenzó a sonar. Estábamos muy a gusto. Bernat siguió un rato con la tablet y la puso sobre la mesa central, boca abajo. Cogió su copa y con una cuchara la golpeó repetidas veces, para que le prestásemos atención. Nos dijo: Atentos chicos, empieza la juerga... Ruth, coge la tablet y mira la pantalla.

En ese momento, Santi se puso alerta, pero contrariamente a lo que yo podría esperar, su predisposición a jugar parecía total.
Observamos a Ruth, cogió la tablet, miró la pantalla durante un rato y la volvió a dejar sobre la mesa boca abajo. Se levanto, se acercó a Bernat, se puso sobre él, Bernat la cogió por el culo y se dieron un morreo de infarto. Santi y yo nos quedamos alucinando. Entonces Ruth dijo: Bernat, es tu turno.

Bernat cogió la tablet pulsó una vez sobre la pantalla y la observó. La volvió a dejar sobre la mesa y se sentó, entonces hizo el siguiente comentario: Mi fantasía siempre había sido sentarme, observando como mi pareja tenía relaciones sexuales con otra chica, pero esta fantasía ya se cumplió, por lo que mi fantasía actual puede que se cumpla esta noche. Y esta es mi respuesta a la pregunta que acabo de leer. Marta, es tu turno.

Bufff, tensión total, una mezcla de todo, nervios, excitación, de un trago me bebí el San francisco con alcohol. Cogí la tablet y pude ver de que se trataba, aparecía una ruleta, mi nombre y justo debajo ponías que debía pulsar la ruleta, en la ruleta aparecían diferentes tipos de pruebas. Pulsé y me salió que perdía una prenda. Total que me quité el sujetador, ya puestos de perdidos al río.
Santi estaba fli-pan-do, pero sus faciones delataban que se lo estaba pasando en grande y su paquetón hablaba por si mismo. Le dije que era su turno.

Santi pudo descubrir al fin, de que iba ese misterioso juego de la tablet, hizo lo pertinente y dejó la tablet sobre la mesa. Acto seguido, se abrió el cinturón, se bajó la bragueta y sacó su enorme pene, estaba empalmadísimo, Bernat sonreía y Ruth quedó impresionada, llevando su mano a su entrepierna.

La dinámica del juego había quedado bastante clara. Era el turno de Bernat.
Apagó las luces y desde la tablet, y sopló las velas, todo quedó en casi absoluta oscuridad. Noté como alguien estaba muy cerca de mi, era Bernat. Nos besamos locamente, me abalancé sobre él al tiempo que me agarró fuertemente del culo y me levantó, pude notar su pene bien duro contra mi vagina, porque yo estaba atrapándolo con mis piernas, intenté frotarme contra él. Me dejó, volvió a su sitio y encendió nuevamente las luces. 

Seguimos practicando pruebas de todo tipo, pero la verdad es que después de 3 o 4 rondas, seguir el juego era casi imposible, el nivel de excitación era muy alto, así que Ruth comentó de hacer un pequeño break, para descansar, tomar algo y luego seguir.

En esta ocasión fuimos nosotras a preparar unas bebidas.
Observé como Ruth estaba muy excitada, con la respiración alterada, me puse detrás de ella y le besé el cuello, le aparté suavemente su cabello y seguí lamiendo su nuca, le bajé la cremallera de su traje de cuero hasta la cintura, le toqué la espalda y noté que estaba muy caliente, seguía besándola, lamiendo su espalda y cuello. Ella mantenía la compostura, intentando preparar unos cocktails, pero no podía evitar detenerse en ocasiones apoyando sus manos contra la encimera mientras su ritmo de respiración iba en aumento y jadeaba.
Me pegué a ella, mis pechos desnudos contra su espalda, apretando fuertemente para notarla bien cerca. Si hubiera tenido pene, la hubiera penetrado por detrás. Metí mi mano dentro de su traje de cuero, quería tocarle el sexo. Se lo toqué, estaba mojado, ardiendo, dilatado.

Se giró, no podía más, nos besamos locamente, sus grandes tetas, perfectas, golpeaban las mías, teníamos los pezones erectos, ella después de mojar mis pezones con su lengua, hizo frotar sus pezones con los míos.
A un par de metros, había una mesa central en la cocina, me fue llevando hacia ella y caí levemente de espalda sobre ella, de manera que quedé tendida cara arriba. Puse las piernas encima, flexionadas y Ruth apartó mi vestido, me quitó el tanga con la boca y besó mi vagina, me lamía suavemente de abajo arriba y me succionaba ligeramente el clítoris. Joder, que bien lo hacía, sabía cómo le gusta que se lo hagan a una chica. Yo tenía los brazos extendidos hacia los lados, cogiendo con las manos muy fuerte la mesa, porque me estaba excitando mucho.

Era imposible que los chicos no escucharan mis gemidos, me estaba volviendo loca de placer. Evidentemente ahí estaban, observando, nos dejaban hacer. 
Bernat, estaba claro que lo tenía todo bien preparado. Tenía lista una colección de juguetes eróticos. Cogió un cinturón polla y se lo dio a Ruth. Santi estaba muy salido, no podía más, quería participar, pero Bernat con el brazo le dijo que esperara, que ya llegaría el momento de ellos.

Ruth se puso el cinturón polla mientras yo cogí una botella de cava que acertádamente los chicos habían preparado. Antes de que Ruth me 'follase' con esa polla gigante de goma, tiré todo el cava sobre mi cuerpo, quería que me lo chupase. Entonces fue cuando Santi se acercó y comenzó a lamer el cava que me caía de las tetas a la cintura, observé como Santi se encontró con la boca de Ruth y básicamente se comieron, eso me excitó un montón y tuve un pequeño orgasmo, soy multi orgásmica.

Yo estaba tumbada sobre la mesa, boca arriba, sobresalían un poco mis piernas, pero ahí estaba Ruth, que ahora se morreaba locamente con Santi. Aproveché para bajarle el pantalón a Santi, pero era difícil, estaba tan trempado... una vez tuve a mano su pene, super erecta, estaba claro que tenía ahora todo concentrado ahí, hasta las ideas. Le empecé a masturbar a lo loco, era todo a lo loco, en otro momento esa masturbación que le estaba haciendo le hubiera roto el pene, sin duda.
Cuando Ruth vio esa enorme verga, no pudo evitar metérsela en la boca, joder con Santi, como me estaba sorprendiendo.

Bernat que había estado hasta entonces como mero observador, se empezó a quitar la ropa, yo estaba abierta, mi vagina palpitaba, cuando vi el 'rabo' de Bernat dudé de si podría admitir semejante herramienta, eso no era normal, eso era propio de un caballo.
Bernat se acerco lentamente, traía como un tuvo de pomada en la mano, era lubricante. Exprimió el bote sobre mi vagina bien depilada y con sus manos lo restregó bien, acercó la punta de su polla y me la empezó a frotar de arriba abajo por toda mi vagina. Joder, que ganas tenía de que me follase.
Con mis piernas lo atrapé bien fuerte y lo tiré hacia mi. Toda su polla me penetró completamente, hice una pequeña exclamación, ya que nunca había tenido tanta carne dentro de mi, pero me puso como loca.

Santi seguía a lo suyo, vio que me estaban dando bien, pero el estaba disfrutando locamente de Ruth. Santi entonces, se acercó a mi y me metió su verga en la boca.
Después de un rato en la mesa, empezaba a estar incómoda por la dureza de la superficie y de las embestidas que estaba recibiendo, así que lo comenté y Bernat nos llevo a una habitación.

Había una cama redonda y luces tenues de colores, además de hilo musical.
Ya estábamos enchufados, tal como lo dejamos seguimos, pero ahora me puse sobre la cama a cuatro patas, sobre Bernat. Quería seguir sintiendo ese enorme pene dentro de mi, cualquier otra cosa, después de eso sería insuficiente.

En lugar de besar a Bernat, preferí que este me lamiera las tetas, mientras Santi, ahora frente de mi, me ponía el pene en la boca, sólo con los movimientos de vaivén, le haría una buena mamada.
Ruth continuaba con el cinturón polla y vio mi culo en pompa. Debajo mio estaba Bernat, pero Ruth observo rápidamente que mi culo perfecto estaba llamándola. Se puso un poco de lubricante sobre la polla de su cinturón y aplicó con sus dedos más vaselina alrededor de mi ano. Empezó metiéndome un dedo, luego dos, tres... Sinceramente, con la enorme verga de Bernat penetrándome la vagina, no entiendo como quedaba un centímetro para nada más.

Ruth acercó su polla y la puso sobre mi ano, metiéndola lentamente y una vez pasó la parte más estrecha, entro como una estocada. Suspiré fuerte, estaba cumpliendo mi fantasía.
Buff, ya había perdido la cuenta del número de orgasmos. Me di la vuelta para cambiar de postura.
Ruth estaba sobre excitada y estaba claro que necesitaba un pene dentro suyo. Se puso sobre mi cara, de rodillas y con las piernas abiertas. Santi se apartó un instante, Bernat seguía dándome fuerte, estaba claro que mi coño depilado le encantaba.

Durante un ratito le estuve comiendo el coño a Ruth, ella ya no podía más, se iba a correr. Ruth abrió sus nalgas con sus manos, mostrando perfectamente su culete y pidió a Santi que le follara el culo. Yo tenía una vista privilegiada, justo encima mía tenía el coño de Ruth, el cual le lamía salvajemente, mientras Santi se acercaba para penetrarle el culo. Cuando Santi le metió la verga, se quedó un instante traspuesto, supongo que muerto de gusto, aproveché para lamer los huevos de Santi, los cuales parecían una prologanción del sexo de Ruth.

Noté como Bernat estaba a punto de correrse, jadeaba en exceso. Santi se corrió en el culo de Ruth y Ruth se corrió encima de mi cara, finalmente Bernat se corrió sobre mi coño y yo ya me había corrido unas cuantas veces.

Y bueno, después de esta experiencia, tengo que decir, que estoy ansiosa de que lleguen las vacaciones del próximo año para volver a Menorca y echar una partidita a juegoerotiko.com. Estoy agotaaaaaada.

Marta.

¿Te ha gustado?

Comentarios 1 comentario

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parMad

Me ha encantado. El año que viene nos vemos en Menorca! :P

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